La sala, de 150 m² y 5,5 m de altura, aloja un equipo de radiofrecuencia para tratamiento térmico de semillas y a 4 operarios por turno. Las superficies metálicas del equipo irradian calor hacia el ambiente y uno de los lados de la sala era notablemente más caluroso que el otro.
El recinto ya contaba con inyección de aire exterior, extracción de proceso dedicada y presión positiva. Lo que faltaba era un número confiable: cuánto calor había que retirar para mantener condiciones de confort y con qué tipo de sistema hacerlo.
